La casa ya no respondía a las dinámicas de crecimiento familiar. La convivencia se había vuelto complicada por la falta de espacios privados para los hijos, quienes compartían recámaras a pesar de sus diferencias de edad y género.
Transformamos una terraza en desuso en una recámara secundaria completa, integrando:
Área de descanso
Estudio
Closet funcional
Baño completo
Todo con una distribución eficiente que respetara los límites estructurales de la casa y aprovechando al máximo el espacio disponible.
¿Qué logramos?
La familia recuperó la paz en casa. Cada hijo cuenta ahora con su espacio personal, mejorando la convivencia, el descanso y la rutina diaria. Una solución arquitectónica que elevó la calidad de vida de todos los integrantes.