Diseñamos la infraestructura para un huerto comunitario que reflejara la visión ecológica y regenerativa de una comunidad en crecimiento. El proyecto incluyó un invernadero, biofábrica, estación de cosecha, bodega y zona de talleres, todo alineado con el plan maestro de NARA. Se priorizó un diseño modular, el uso de materiales honestos y una estética integrada al entorno selvático. El resultado: una propuesta visionaria, lista para detonar comunidad, autosuficiencia y un estilo de vida sostenible.
Transformamos una terraza en desuso en una recámara secundaria completa, integrando:
Todo con una distribución eficiente que respetara los límites estructurales de la casa y aprovechando al máximo el espacio disponible.
¿Qué logramos?
La familia recuperó la paz en casa. Cada hijo cuenta ahora con su espacio personal, mejorando la convivencia, el descanso y la rutina diaria. Una solución arquitectónica que elevó la calidad de vida de todos los integrantes.