El reto fue transformar una nave industrial en un club de pádel con identidad, zonas sociales y operación integral. Aprovechamos la estructura existente para integrar cinco canchas, y propusimos una sexta área—la Cancha 6—como núcleo de convivencia. Con cinco contenedores marítimos diseñamos una experiencia completa: vestidores, baños, restaurante, cowork, tienda, consultorio y oficinas. Cada trazo fue pensado para lograr ventilación natural, flujo eficiente y una estética industrial con carácter. El resultado es un club vibrante y funcional que ofrece mucho más que deporte: una experiencia que invita a quedarse.
“El diseño es la herramienta para transformar estructuras vacías en experiencias memorables.”
Transformamos una terraza en desuso en una recámara secundaria completa, integrando:
Todo con una distribución eficiente que respetara los límites estructurales de la casa y aprovechando al máximo el espacio disponible.
¿Qué logramos?
La familia recuperó la paz en casa. Cada hijo cuenta ahora con su espacio personal, mejorando la convivencia, el descanso y la rutina diaria. Una solución arquitectónica que elevó la calidad de vida de todos los integrantes.